La noche del viernes parecía que todo sería color de rosa para Monarcas, un estadio prácticamente lleno, una afición metida en el encuentro gritando y apoyando a cada uno de los jugadores y sí así vendría el primer gol que reavivó los gritos de ¡Morelia Morelia!, al minuto 20 Velarde abrió el marcador, vinieron más minutos con dominio Monarca con empuje lo que ayudó a que viniera el segundo gol poco antes de finalizar el primer tiempo con el “orejón” Flores.

Al descanso la afición estaba más que contenta parecía que el triunfo sería de los locales pero algo pasó en los vestidores, Necaxa salió con toda la garra mientras que Monarcas desconocido y salió y así empezó la caída, el suplicio para la afición y para los jugadores. Llegó el empate y después lo impensable, Necaxa dió el revés al marcador.

La afición estaba enfurecida, decepcionada, no podía gritar, solo lamentar lo que está noche se vivía. Monarcas brilló el primer tiempo,el  segundo,brilló pero por su ausencia.

Desganados jugaron después del tercer gol, lo que parecía un triunfo se convirtió en tragedia.

En la afición, se reflejó la desesperación, la angustia, el enojo. Monarcas ha puesto en riesgo la clasificación.

Esta noche Monarcas cayó como la luna y el frío de ese viernes en el Coloso del Quinceo.

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