Una historia de amor y erotismo entre dos mujeres de la Francia conservadora de finales del siglo XVIII es el tema central de Retrato de una mujer en llamas (2019), la nueva película de la directora francesa Céline Sciamma que fue reconocida con la Palma Queer del Festival Internacional de Cannes por su genuina perspectiva de género en favor de la comunidad LGBT.

Ambientada en 1770 —una década antes del estallido de la Revolución Francesa—, la cinta retrata la sensualidad femenina en una sociedad que condena los placeres del cuerpo y el amor entre dos personas del mismo sexo. No es, sin embargo, una película de denuncia. Es, en palabras de la realizadora, una historia de amor en torno a la igualdad que se aparta de la posesión como objetivo y de los viejos conflictos del romance imposible.

Retrato de una mujer en llamas cuenta la historia de Heloïse (Adèle Haenel), una doncella que acaba de salir del convento para casarse por intereses económicos. Dubitativa ante su unión arreglada, se rehúsa a posar para el retrato oficial del matrimonio, para lo cual es contratada Marianne (Noémie Mérlant), una joven pintora que debe retratarla sin su consentimiento.

En algún punto de la película, la aristócrata Heloïse se pregunta: “¿Los amantes siempre se sienten como si estuvieran inventando algo?”. Es a partir de esta frase que Sciamma construye un relato amoroso que constantemente tiene analogías con la creación artística: el amor como acto estético.
“Me sentí impactada por ese periodo de la segunda mitad del siglo XVIII, antes de la Revolución, en el que hubo cientos de pintoras que yo desconocía”, dijo la directora en una entrevista con la agencia EFE. Y es que fue justamente su propio desconocimiento de esta etapa artística de las mujeres lo que la llevó a querer realizar una película de época.

“Las lesbianas no tenemos pasado: carecemos de historia. Yo he querido otorgarnos uno. El papel de la mujer ha sido sistemáticamente excluido de la historia del arte. El final del siglo XVIII fue una época extremadamente floreciente para las artistas femeninas; sin embargo, su lugar desapareció de la historia. La película trata de restaurar ese lugar”, aseguró Sciamma a El Periódico.

Con una profunda investigación documental en vestuario y diseño de producción, Retrato de una mujer en llamas no puede ser reducida a la categoría de “película de época”. La directora ha insistido en que se trata de una historia contemporánea que exhibe un problema al que siguen enfrentándose las mujeres del siglo XXI: la discriminación de género.

“Hoy estamos viviendo un momento de auge de voces femeninas. La mayoría de la gente está empezando a escucharnos después del #MeToo, pero también podemos sentir el contragolpe; yo, al menos, lo siento, incluso con más fuerza que antes, porque somos más políticas”, dijo Sciamma.
Sin desnudos y con una poderosa narrativa visual que se centra en las miradas de las protagonistas, el filme explora otra manera de contar el erotismo. Una en la que está ausente la óptica masculina, ya que ningún hombre forma parte del elenco.

Los GLAAD Awards se entregarán en dos ceremonias: una en Nueva York el 19 de marzo y otra en Los Ángeles el 16 de abril.

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