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Morelia, la ciudad de música joven, a pesar del gobierno

¿Qué pasaría si todo fuera como ellos quisieran y en Morelia no hubiera eventos independiente?

Una noche de fin de semana cualquiera se vive en la ciudad de la cantera, en un rincón desolado y a veces obscuro, el ruido, la alegría de los cantos en unisono, el baile entre amigos, los saludos de bienvenida y las risas entre colegas y recién conocidos.

Minutos después y a veces, si somos tan afortunados, horas después, arriba al lugar de la fiesta un señor antes con chamarra roja, ahora sin distintivo tan obvio, sólo un gafete a pedir la rendición de cuentas por el convivio, es cuando los jóvenes de entre 20 y 30 años sacan de sus bolsillos con manos sudorosas por el arduo esfuerzo que conlleva dicha reunión el dinero que se consigue en días, quizá semanas en trabajos mal pagados y bien trabajados una cuota pre-establecida (la última vez que yo supe cerca de los 150 pesos mexicanos) para pagar al recolector de nuestro gran gobierno municipal, que sigue sin duda siendo independiente.

Llegan las 2 de la mañana, se cierra el changarro, los artistas que se presentaron esa noche se disputan por quien recibirá el corte mayor, pues ahora con el descuento que se le tiene que pagar al Ayuntamiento, queda menos para el regreso a sus hogares y menos mal que les haya ido bien en las cooperaciones que muchas veces, aunque no se establezcan así, son voluntarias.

Es cuando recuerda el organizador del evento que, por el hecho de que haya sido un evento local, sin bandas foráneas, no se pudo cobrar más de unos 15 o 20 pesos a las 20 personas que arribaron por que vieron el evento en Facebook, o algún medio pequeño con alcance de unas 20 mil personas, pues obviamente los grandes y tradicionales no gastarían su tiempo en apoyar estos, pues no les deja. También recuerda que sus compas le pidieron para una chela, pues los mismos que no pagaron su cooperación por amigos, también por amigos le pidieron paro por que no traían.

Es cuando así que un evento donde se colectó quizá unos 500 pesos menos los 100 de las cervezas para los “compas” y los 100 del de ayuntamiento, le queda 300 para repartir entre las bandas, y los otros 600 pesos que se gastaron en los de seguridad casi obligatoria, pues recordemos que se ganaron en un empleo de call center o maestro de inglés.

Y bueno, la noche llega a su fin, fue una fiesta divertida, pero más que eso, fue una obligación para muchos jóvenes pues sólo así es que se darán a conocer sus proyectos, sólo empleando su dinero y su esfuerzo y sus talentos pues, aunque todo parezca estar en su contra, incluso y quizá en mayor grado el gobierno, la libertad de expresión sigue siendo una necesidad y la música una fuente de liberación.

Dicho lo anterior, a ¿quién le importa las trabas o los problemas de jóvenes músicos o adultos que le siguen invirtiendo dinero a el arte de la música independiente? Especialmente cuando en Michoacán hay un gobierno de izquierda que apoya la libertad de expresión, tanto así que les apoya a muchos medios con unos 10 o 50 mil pesos por la publicidad o nuestro gobierno perfecto que nunca encarcelaría a niños y niñas por querer luchar contra algo, y por supuesto ¿a quién le importa la música local cuando nos traen a Kinky, Los Máster Plus, Nortec Collective, y otros grandes proyectos de fuera?

No es tan descabellado pensar que sí hay apoyo cuando vemos eventos como el Festival Bernal Jiménez, el FIMA, el FICM, el Cantoya Fest, Feratum, etc.

Sin embargo, seguimos viendo un patrón en estos, son eventos que mínimo, tienen sus Ruedas de Prensa en la Ciudad de México antes de aquí, y son atractivos de turismo, eventos que recaudan millones de pesos a los restaurantes, hoteles y antros de lujo.

Entonces, ¿dónde queda la cultura? Si bien estos proyectos gigantescos son en beneficio al ingreso turístico, entonces falta el ingreso cultural. Y si necesitamos de ayuda exterior para nuestro turismo, entonces por qué no usar nuestros artistas, talentos y foros para el crecimiento cultural.

Recordemos que Molotov, Reyno, La Castañeda, Kinky y aunque usted no lo crea Vicente Fernández, todos fueron talentos locales antes de ser nacionales e internacionales. Cómo sabemos que el próximo Juan Gabriel, no es michoacano… OH ESPERA….

Entonces, qué necesidad hay de ponerle trabas a los artistas jóvenes morelianos, que alguien del cabildo me explique, ¿qué es el panorama esperado con las cuotas a los eventos locales?

¿Sería lo ideal que las bandas mejor se fueran a otros estados? Como sucedió con DEUNOENUNO, BIÁVOBIT, y casi cualquier otro grupo que ha tenido éxito. Les recuerdo que en Michoacán no solo están el OSIDEM y Bola Suriana, también se encuentran buenos grupos de rock alternativo como; D´Raitt, Infernal Murder, Pacific, Tabáa, Mendoza, Smash Box, Adultos Raros, Falacia, Fracaso Hippie, Frida Mirror, Maizoul, y otras 30 más.

Mi petición sería al gobierno local, quizá apoyar en vez de detener a nuestros artistas, en realidad si algo tiene Morelia es una buena cantidad de foros, bandas y creadores que pueden impulsar por lo menos la percepción. Que no sea sólo si conoces a algún funcionario que haya apoyo, sino que en realidad se busque la cultura, porque muchos de estos chicos y chicas les tienen miedo y muchas veces desprecio por todas las veces que han sido negados su ayuda, si hay que hacer un cambio lo podemos hacer aunque no nos beneficie directamente, pues en mi opinión, si tenemos una buena escena, podremos disfrutar de la misma.

No siempre se trata de pagar dinero, los músicos de la ciudad se han acostumbrado a hacerlo, pero quizá no cobrarles, no todo el mundo pide la vida regalada, algunos sólo queremos una puerta que, si bien no esté abierta, no esté bardada.

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