Tiempos de crisis

Laura Cedeño Huape

 

El mundo está en un constante cambio: económico, cultural, de pensamiento o de cualquier otra índole, y son las sociedades las receptoras de todas estas consecuencias, lo que genera a ellas, una ansiedad, malestar, violencia, corrupción, inseguridad o alguna otra según sea la vulnerabilidad de cada persona.

La crisis social es un tema muy importante en todos los países, pues son consecuencias que recaen en las personas como la falta de valores, la corrupción, el clasismo, la competencia por el poder, enfermedades, etc., actitudes que sea cual sea su origen forman parte del día a día de todas las personas. Individuos que no les importa pasar por encima de otros con tal de lograr su cometido. Personas que apuñalan a su misma especie por un interés económico, de status social, por un resentimiento o por placer. El desinterés por establecer oportunidades laborales igualitarias entre hombres y mujeres; discriminación hacia personas con distintos gustos sexuales, la desatención de la educación en los hogares ha llevado a que la misma población pierda los valores, siendo todos estos ejemplos el resultado principal de las crisis de toda índole.

La falta de valores de una persona comienza desde casa, la crianza de los niños forma parte fundamental en su crecimiento, pero el desinterés de sus progenitores por inculcarle valores forma monstruos en las personas. Esta formación si no se corrige durante el crecimiento de este individuo, es muy difícil corregirla posteriormente. Actualmente el mundo está rodeado de personas con un hambre por comerse al mundo, por sabotear los sueños e intereses de los demás con la finalidad de no ser superados y no ser colocados en un esquema de inferioridad a ellos.

Pero, ¿qué pasa realmente con este tipo de personas? ¿qué tanta repercusión tiene sobre la sociedad? Bueno, realmente no hay una explicación concisa, pero podemos deducirlo a muchas situaciones actuales. Por ejemplo, la falta de cultura en una persona por no dañar el medio ambiente, genera que este tipo de individuos no sienta ningún respeto ya sea hacia la naturaleza misma, hacia los animales, hacia su misma especie o hacia cualquier otra cosa. Y no es aquí realmente el problema, sino que esta falta de educación y valores por respetar el medio en el que vive genera que este individuo lo dañe, y aunque sea solo una persona, no olvidemos que las acciones individuales infestaron de basura los mares. Por ejemplificar algo.

¿A dónde quiero llegar con esto? La inatención de la formación de las personas ha desgastado a las sociedades. Porque es cuando dejan de ser un solo individuo, para ser repetido este patrón en varios de ellos, lo que provoca que estas acciones se vuelvan masivas, provocando a la sociedad un cáncer de problemas. En primera por quienes los causan y en segunda por quienes lo repercuten.

La sociedad atraviesa por una constante y variable ola de problemas que envuelven a los individuos en un círculo del cual no logran salir. El uso de redes sociales además de ser medios en los cuales las personas mantienen un contacto más cercano, también son medios sobre los cuales las noticias e información de todo tipo se expanden de una manera increíble y llegan a tener un alcance muchísimo mayor a lo que en años anteriores se podía llegar cuando estas no existían. Parte de estas crisis son envueltas por el estrés que estas generan.

Hoy en día sabemos que las crisis pueden ser tan pequeñas o tan profundas según en el contexto en el que se desenvuelven y en el cómo son manejadas. No menos importante, actualmente con el tema del coronavirus, se ha desatado una ola de estrés en el cual los mismos individuos no saben estar consigo mismos; se han desenvuelto bajo un panorama en el que deben verle el lado bueno a todo y omitir cualquier sentimiento que atente contra su misma paz. Esta forma de desenvolverse hace que cuando estas personas presencien algún hecho o circunstancia que los desestabilice emocionalmente no sepan lidiar con esas emociones trayéndoles como consecuencia la ansiedad, frustración, estrés o dolor.

Es aquí el tema en cuestión… ¿Las personas estamos emocionalmente preparados para saber manejar hechos que no están en nuestro poder de controlar o cambiar? Y siguiendo por la línea del Covid-19, ¿qué pasa con esa gente que renuncia a sus actividades con la finalidad de contribuir a que los contagios no se propaguen más? Y ¿qué ocurre con aquellos otros ciudadanos que salen y no les importa el esfuerzo que miles de ciudadanos están haciendo? Obviamente hay excepciones en los cuales miles de personas viven al día y su trabajo es la única fuente de ingreso para sobrevivir, lo cual los orilla a seguir saliendo para buscar sobrevivir ante dicha situación. Pero también hay otros que no renuncian al ego de seguir aglomerándose en eventos sociales, mercados y negocios locales.

No obstante, sea cual sea el origen de las crisis individuales y colectivas, podemos señalar que nuestras sociedades mentalmente no están preparadas para ello; y que esto va más allá de un tema político o económico, es un tema de salud, de educación y de formación. Lo cual podemos deducir que es necesario, cambiar los hábitos culturales y de formación para que socialmente estos problemas puedan verse reducidos. Pero, como lo mencioné en un principio, los roles cambian, el pensamiento, los tiempos, etc. ¡absolutamente todo cambia!, y como todo está en un constante cambio, no se visualiza un panorama sencillo.

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