Estados Unidos se está quemando

Cuando yo era un niño mi mamá me tenía encerrado en un sótano. Suena feo pero más feo es el temor que tenía que cuando yo saliera a la escuela algo pudiera pasar. Todos creemos que nuestra libertad es un derecho, pero para muchos es un lujo al que difícilmente pueden acceder.

 

Les platico un poco sobre mi infancia y después les doy mi opinión de la falta de democracia que existe actualmente. 

Cuando mis padres viajaron a Estados Unidos en busca de una vida más justa  mi  niñez se transformó en un vehículo de lucha, yo era la meta para que mis padres obtuvieron no sólo la comida de cada día sino que su esfuerzo significara algo. Cuando llegamos a Chicago, Illinois, una ciudad que en ese tiempo estaba plagada de grupos de delincuencia que necesitaban existir porque precisamente ser negro o hispano significaba ser el cáncer de America, ellos como mis padres querían una vida mejor pero no habían alternativas adecuadas a las drogas, el robo y no era solo ilegal ser indocumentado sino que era peligroso ser una persona de tono oscuro, mi mamá estaba aterrada. 

Mi familia vivía en el sótano de una casa de un señor que  mi papá conocía, mi hermano era un niño casi cerca de la adolescencia, y yo tenía unos 6 o 7 años. El salir de ese sótano no significaba libertad, sino un riesgo, porque para ir a la escuela o para ir a trabajar se necesitaba  mirar hacia ambos lados no sólo al cruzar la calle sino al caminar, en las tiendas había que tener cuidado no molestar a nadie y en la escuela se necesitaba ser un estudiante ejemplar para no   llamar la atención y ganarnos el respeto que necesitábamos para vivir. Entonces, cuando digo que mi mamá me tenía encerrado era por que ella tenía miedo que no sólo me pudieran robar, asaltar sino incluso matar. Suena difícil de creer pero vemos que hoy en día hay muchos casos documentados (gracias a las tecnologías avanzadas) de policías asesinando a niños, mujeres y hombres sólo porque les causan temor, sólo porque están más altos o sólo porque se ven un poquito diferentes.

Entonces que Estados Unidos se esté quemando viene como algo natural. Si algo está bajo presión por mucho tiempo en algún momento va a explotar y como nación y como en diferentes partes del mundo, se está haciendo notar que la gente ya no está dispuesta a dejar de lado que por mucho tiempo se criminalizó ser gente de raza.

Por ejemplo, la marihuana se legalizó en gran parte de estados unidos, no sólo por los atributos medicinales sino porque las cárceles ya estaban sobrepobladas de tantos negros e hispanos que metían por cargar 10 gramos de una planta. Gracias a eso, las “gangs” dejaron de ser tan peligrosas y entonces el crimen organizado ganó popularidad. Pero no todo terminó ahí, ahora no es suficiente meter a los jóvenes a la cárcel sino que el mismo presidente Trump anunció que si las minorías se salieran de orden hay armas de fuego esperándolos.

¿Entonces cómo podemos decir que hay democracia? 

En México hay asesinatos, feminicidios, falta de oportunidades y narcotráfico sin fin porque a la población en masa no le queda ni una onza de empatía. Las mujeres salen a protestar y las llaman revoltosas, los obreros salen a marchar y los llaman huevones, la élite sale a demostrar y los llaman ridículos, y la gran mayoría de nosotros nos quedamos la boca callada porque aunque sabemos que todo está mal, no podemos hacer nada.

Dicen que en las urnas se debe hacer el cambio, pero ¿cómo va a ser el cambio si el gobierno es un mercenario que trabaja para quien paga más? En los municipios rurales se les coacciona el voto porque les prometen una despensa, un apoyo de 500 pesos o un programa social, y en las ciudades les prometen empleo o deducciones de impuestos para que voten por el partido que tiene mejor mercadotecnia. Y en los partidos los dirigentes deciden a puertas cerradas en un edificio donde millones de pesos entran y salen como agua en el río.

Deberíamos entender que lo que está pasando en el mundo no llegó de la noche a la mañana, sino que van cientos de años que el obrador ha estado bajo presión mientras que el empresario se encuentra con más necesidades cada día. La gente está enojada y el mundo va a arder hasta que esto termine.

En Morelia se les va el futbol, algo que por muchos años ha sido una medida de socialización y que por unos millones de pesos se vendió a cambio de seguir existiendo, los estudiantes de escuelas normales se quedan sin trabajo porque la educación cada día está siendo más ineficaz y se vuelve un ciclo peligroso para no sólo ellos sino todos los jóvenes  cada vez más están perdiendo la oportunidad de aprender y de vivir. Y así muchas cosas más que suceden porque mientras nosotros estemos bien, ¿qué importa lo que les pase a los demás?

Por ello, les pido que nos dejemos de pelear con nosotros mismos y que encontremos una equidad tanto en la sociedad como en nuestras almas para que si a alguien le va mal a todos nos va mal. Hay corrupción en el mundo y eso no va a terminar hasta que decidamos que como país estemos hartos de ello. No pido que México queme como Estados Unidos sino que aprendamos la lección antes de que sea muy tarde.

Mis padres sacrificaron sus vidas por muchos años para que su lucha significara algo, así millones de vidas y familias alrededor del mundo están luchando a diario para poder sobrevivir y quedarnos callados es ser cómplices de la maldad. Juntos podemos crear vínculos, juntos podemos crear los lazos que necesitan nuestros paisanos en el extranjero y nuestros amigos en los campos, y juntos podemos sobresalir, para que lo que venga de la nueva normalidad pueda ser mejor que lo fue hace 4 meses.

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