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Injusticias sociales y laborales

Por: Laura Cedeño

24 de agosto de 2020. John Rawls fue un filósofo estadounidense que destacó por su obra: “Teoría de la justicia”. En ella menciona que, el cuestionamiento de lo que es lo justo era una paradoja totalmente relativa, pues, lo que para ti puede ser justo puede que para mí no lo sea.

En esta evaluación para resolver problemas existen distintas percepciones del bien, cuando éstas entran en conflicto o son difíciles de conciliar, constituyen un tema crucial para entender las implicaciones de algunas de las evaluaciones de justicia en las sociedades actuales. Pero, ¿qué tiene que ver esto con nuestra realidad en México?

Para una persona como yo, estar constituida dentro de un país como lo es México, con múltiples culturas, sociedades, climas, intereses, ideologías, o la variable que se te ocurra; resulta ser como una moneda al aire que simplemente no cae, es decir, no hay nada seguro para nadie.

Estar en la incertidumbre de, salir de la universidad y que no existan oportunidades laborales para desempeñarte en lo profesional, o que el área en el que deseas desempeñarte se encuentra negociada o es parte de una corrupción al mejor postor, resulta ser bastante desmotivamente.

Que la madre a la que le asesinaron a su hijo, hija, marido, o cualquier otro simplemente no encuentre justicia porque la reparación del daño es nula, imposible, no hay manera de revertirlo y la pena aplicada al asesino no remediará el daño. O que al hombre que despidieron del trabajo porque simplemente los “jefes” consideraron que ya no era funcional por su edad o ideas, etc. el motivo que sea ¿qué pasa con ellos?

¿Porque las personas que tienen una mayor capacidad, pero por el hecho de no ser hijos de padres dueños de compañías, empresas o políticos no cuentan con las mismas oportunidades que los que sí lo son?

Por qué aquellas personas que realmente se esmeran en su trabajo reciben menos que aquellas que van medio turno, “van a pasearse”, no aportan, no suman, no contribuyen, entre otras, ¿qué piensan los jefes realmente? Digo, para valorar más una ineficiencia que una atribución.

Seguro muchas personas hemos pasado por esto, ¿les suena alguna?

La realidad es que, aunque el tema de la justicia ha sido de los principales conceptos que se ha buscado consolidar desde tiempos antiguos, y que, sobre todo, a través del derecho se ha buscado alcanzar. La realidad es que queda en el aire la intención. Pues como al principio lo mencioné, es relativo.

A más de alguna persona, a más de alguno de nuestros familiares, a más de alguno de nosotros… nos han pasado circunstancias sobre las cuales, la impotencia de cobrar a nuestra perspectiva de lo justo ha quedado en una simple intencionalidad. Pues más de alguno, hemos pensado en las consecuencias que puede desatar el impulso de “hacer justicia por nuestra propia mano” y decidimos hacer lo correcto en lugar de lo necesario.

Pero entonces, ¿la justicia queda como un concepto que ha servido a nuestros representantes para manipularnos? Pues hablo en el caso de México y como ciudadana que, cada venida electoral se acercan múltiples candidatos endulzándonos el oído, diciéndonos que harán las cosas “bien”, que trabajarán de manera transparente, que ajustarán cuentas con la sociedad, que tendremos la calidad de vida “justa” para vivir dignamente y así, miles de propuestas que, así como yo, tú también las sabes.

¿Se preocuparán realmente? O cómo ya lo dije, ¿es el motivo perfecto para seguir moviéndonos en pro de una causa que todos queremos? Pero hasta la fecha, no ha llegado. Bueno, estamos a unos cuantos días y unos cuantos meses de que inicie el proceso electoral y las campañas electorales (respectivamente).

No falta mucho para escuchar los mismos discursos de siempre, pero, cómo ciudadanos… ¿estamos realmente exigiéndoles a nuestros representantes que lleven a cabo sus funciones? ¿Estamos todos cumpliendo con nuestras obligaciones electorales? O solo ¿estamos criticando lo bueno o lo malo cuando somos y cuando no somos beneficiados?

Ante estas injusticias, se han consolidado distintos pensamientos que se han transformado en movimientos sociales como lo son, los movimientos feministas, animalistas, ambientalistas, casi cualquiera que se te venga a la mente.

Sí estos exigen al gobierno condiciones iguales, derechos, oportunidades, nuevos proyectos, energías limpias, etc., etc. ¿qué se hace diferente? Si cuando alguien marcha en favor de nuestros derechos o de los derechos de alguien más, éstos se ven envueltos en un fanatismo, en un vandalismo y no en la esencial pura de una causa real.

Causan esa desacreditación en la que, para unos lo justo es quebrantar la ley y para otros, no son la manera de realizarse, pero, no proponen, no realizan, pero si opinan. ¿Qué es lo bueno entonces? ¿Por qué en un país lleno de una pluriculturalidad es tan difícil dar solución a todas las peticiones? ¿Qué les falta a nuestras leyes para no saciar nuestras peticiones aún y con cientos de reformas cada legislatura y sexenio? ¿Qué estamos haciendo cómo ciudadanos para respaldar el ejercicio de nuestros derechos y obligaciones con el Estado? ¿Qué están haciendo los diversos movimientos para posicionarse no únicamente en las calles sino en el gobierno para llevar a cabo sus propuestas?

Vuelvo a lo mismo, todo es subjetivo. Comencé con una idea… sin un valor científico o fundado para exponer mi perspectiva de plasmar una crítica que terminó convirtiéndose en un interrogatorio. O ¿será que mi perspectiva del bien o de la justicia es tan errónea cómo todas las interrogantes hechas en toda la narración?

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