Redes sociales, ¿instrumento de comunicación o manipulación?

Laura Cedeño

¿Qué pasa cuando las redes sociales pasan de convertirse en un instrumento de comunicación para ser un instrumento de manipulación?

Según datos del Statista, se ha tenido un incremento exponencial en el uso de redes sociales en el mundo. Y es que hasta el año 2019, en México, cerca de 77 millones de personas han tenido acceso a las tecnologías de la información y comunicación.

La evolución con la que se ha venido manejando el uso de estas tecnologías han tenido que ver con el objeto de perfeccionar tanto los medios de trabajo como la comunicación entre la población de todos los países.

No obstante, dentro de estas comunicaciones se han incorporado redes de mensajería instantánea y redes sociales de distintas naturalezas como lo son de carácter profesional, de ocio (deportes, música, etc.), horizontales (Facebook, twitter, instagram, etc.), de noticias, verticales mixtos (dirigidas a sectores exclusivos), etc. Aunque muchas de ellas se han fusionando para combinar ciertas actividades y a su vez llegar a una mayor audiencia.

Los medios tradicionales como lo son el periódico, la televisión, la radio, libros, revistas, entre otros, han venido en declive debido a la llegada del internet. Pues con ellos, hemos visto como esta herramienta se ha convertido en clave para almacenar millones de datos y múltiples aplicaciones para sustituir a los medios antes mencionados y que cualquier persona que cuente con un dispositivo de navegación pueda acceder a la herramienta de su preferencia para darle la utilidad que desee.

Retomando las redes sociales como medio de comunicación, el fácil acceso y la trascendente audiencia que a ellas se han incorporado, ha obligado a que los medios tradicionales se trasladen a las plataformas digitales. Por lo que, al ser instantáneas las publicaciones que en ellos se realizan, la veracidad de una noticia llega inmediatamente a la audiencia, a que si lo comparamos al hecho de que en los medios tradicionales tardaba su recepción, como en los diarios o periódicos que tenían que esperar al día siguiente para dar a conocer de una noticia; en la radio y televisión hasta la hora prevista por el noticiero o en su caso al día siguiente y así respectivamente los tiempos para documentarse según el medio que se utilizara.

La necesidad de los medios tradicionales por trasladarse a las plataformas digitales ha permitido que la competencia entre los mismos sea mayor debido a que se han incorporado medios de la misma naturaleza, pero entre ellos, la llamativa primicia de las notas. Estas han desvirtuado a que estos mismos medios mal informen y no fundamenten de una manera real los hechos. Y en su caso, el lanzamiento de la premicia y no el de un seguimiento a la nota, refuerzan lo que antes he mencionado.

Pues, ¿cuántas veces hemos visto portales de noticias con notas llamativas y con información no basta, vaga o ambigua? El ejercicio de los medios se ha desvirtuado por estas prontas y malas prácticas.

O sumándole también, ahora con el inicio de los procesos electorales, estaremos viendo cada vez con mayor frecuencia: las notas de propaganda disfrazadas de publicidad pagadas a los mismos medios para hablar en pro de ciertos elementos políticos que contenderán en las próximas elecciones.

O al hecho de que las redes con mayor uso y al ser gratuitas, se han aprovechado ciertas personalidades que sin estudios profesionales o con la capacidad de un análisis crítico objetivo se han dedicado a desempeñar una labor informativa, que lejos de solo emitir “una opinión”, han conseguido seguidores que replican sus ideas, porque repito “no son objetivas estas opiniones” y llegan a hacer de una información valida o no, un medio de manipulación.

Con ello, cualquier persona con acceso a internet, con un cámara o con interés de dar a conocer algo, puede convertirse en un arma de doble filo, pues pueden ser virales y replicadas por cientos; o que solo expresen su sentir y pasen desapercibidos.  

Sin embargo, el mérito de estas prácticas ha convertido de una actividad de ocio en un trabajo en el que muchos usuarios han sacado ventaja para posicionarse y recibir un pago de ciertas plataformas digitales (caso como lo es Youtube, Facebook, por mencionar algunas) a cambio de estar informando, malinformando, o manipulando información para sacar una ventaja monetaria.

De lo antes mencionado, a mi consideración, esto ha polarizado mucha de la información referente a múltiples hechos que ocurren en todos los ámbitos de nuestra vida: políticos, sociales, educativos, empresariales, científicos, de salud, de todo tipo. Y estimo importante y necesario que sean restringidas estas prácticas porque (como en un inicio lo he mencionado) al ser instantáneas las publicaciones realizadas por estas plataformas, esa información llega inmediatamente a la audiencia, por lo que, es compartida por los usuarios y acreditada por muchos de ellos sin importar si sea falsa o producto de un entretenimiento recreativo.

La cultura con la que se dirige la mayoría de la sociedad no es meramente de investigar y documentarse sino el de replicar información. Y está claro que en estos tiempos donde los derechos humanos son altamente protegidos no se puede restringir la libertad de expresión por ser un derecho que comprende la libertad de buscar, recibir y difundir información o ideas de forma oral, escrita o a través de las nuevas tecnologías de la información. Así como que las mismas sean circuladas, es un derecho que en ningún momento puede limitarse, porque de hacerlo, seriamos penados por la ley.

Como en todo, existen malos desempeños, pero también, no olvidemos que existen medios y figuras que son excepciones a todo lo que he mencionado. Pues hay quienes realizan una muy buena labor en materia de comunicación, realizando una difusión periodística, documental, de análisis o cualquiera que sea su vocación, de forma profesional y bien sustentada.

Lo ideal sería que estas fuentes fueran las que circularan, pero ¿qué serían de las redes sin los entretenidos debates y memes que se realizan por todo y por nada? Porque si algo nos caracteriza a los mexicanos es que somos bastante ocurrentes.

El crecimiento exponencial de usuarios en estos medios se considera que seguirá aumentando con el tiempo, está por demás decir que somos responsables de quedarnos y replicar la información que veamos, o de criticar, cuestionar o indagar los temas que nos interesen, de todas maneras, los memes no faltaran.

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