AMLO: Contradicciones y pasiones

Por: Laura Cedeño

Morelia, Michoacán 20 de enero de 2021.- A dos años y un mes de la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador al poder, hemos visto como distintas opiniones se han hecho presentes en lo que se confiere a los trabajos en su gobierno. Desde opiniones que van en favor a sus decisiones como opiniones que desacreditan totalmente su actuar en el mismo.

Diversas plataformas de noticias han dado seguimiento a sus mañaneras día con día, tratando de ser lo más objetivos posibles. Pero, con la exponencialidad que se manejan los medios, diversas figuras públicas que dedican su tiempo como medio de trabajo (youtubers o influencers) a opinar sobre los acontecimientos en México y sobretodo en el ámbito político, han polarizado aún más las posturas que dividen el actuar en pro con el contra.

Malas opiniones son sobre todo lo que se hace notar a cada acción que realiza u omite nuestro mandatario, y justificadamente, hay acciones que se han contradicho de sus propuestas iniciales. O ¿se han realizado así solo para mantener un orden? Mencionemos algunas.

A la llegada de López Obrador a su cargo, en su discurso manifestó que no censuraría a reporteros ni coartaría su derecho a la libre opinión. De esto, hemos visto como semana con semana, día con día, ha realizado las famosas: mañaneras, en donde son ruedas de prensa en las que informa las acciones y avances que tiene diario. Sin embargo, algunos personajes han sido vetados de palacio impidiéndoles asistir a la rueda de prensa diarias que el presidente realiza.

Las mañaneras al ser ruedas de prensa que se transmiten en cadena nacional y en los medios de comunicación y plataformas más concurridas, evidentemente manifiestan un gasto para realizarlas. ¿qué pasa entonces con los recortes presupuestales que ha realizado a distintas instituciones y programas como medidas de austeridad? O ¿acaso estas transmisiones son mínimas si se realizaré una comparación?

Continuando con las malas percepciones, nuestro mandatario también ha puesto en duda varias veces la labor de INE, desprestigiando su ardua labor que ha realizado durante varios años.

Sumémosle promesas a medias de lo que son la implementación de la guardia nacional y la venta del avión presidencial han sido acciones que no se han concretado, pues la seguridad pública sigue siendo un problema puesto que la ola de violencia no ha ido en declive y, por otra parte, la venta del avión presidencial, no se ha realizado.

La no eliminación de la corrupción que tanto énfasis ha hecho el presidente, pues, a pesar de que ha removido y culpado a ciertas personalidades, no existen resultados tangibles que nos permitan medir si durante este tiempo, estos índices han reducido o no. Bien, a excepción de los recortes presupuestales.

El gobierno federal no ha tenido únicamente malas percepciones, pues hay quienes consideran que su trabajo ha sido bueno “pese a que le ha tocado reparar lo que la oposición hizo mal por más de 80 años”. La increíble aceptación con la que cuenta nuestro mandatario permite vislumbrar que “la oposición solo señala y no promueve” o eso es lo que muchos de sus simpatizantes dicen. Y en un contexto real, ¿será cierto? Porque en lo personal podría coincidir que siempre quien no se encuentra en el poder nos deja ver que se encuentran tan desesperados para hacernos notar que cualquier opción es mala, aun y cuando estas no tengan nada que proponer.

Entre los sonadas críticas que, podemos reflejarlo en la disputa que se suscitó durante el primer mes en el poder del presidente, donde los diputados de la oposición proponían aumentar el salario de la clase trabajadora en más del 100% de lo que se fijaba en ese entonces. Este suceso obviamente fue traducido como un acto desesperado por parte de los partidos de derecha para re-agenciarse a los simpatizantes que habían perdido con el triunfo de Morena. Las críticas no se hicieron esperar y con ello, a mi parecer se refrendó la simpatía hacía el partido en el poder.

También podemos recordar que la acreditación del presidente en la toma de decisiones era y sigue siendo bastante buena, pues se notifica que más de la mitad de los mexicanos considera buenas las implementaciones y acciones que el ejecutivo en turno realiza. Lo que esta constante notificación traduce es referente a este asunto de aceptación, pues no había sido tan constante y medible a comparación de sexenios anteriores.

No obstante, durante los primeros meses del presidente en su cargo, el refrendo de simpatizantes ha sido bastante perceptible, pues con los programas que su gobierno impulsó para hacer recortes a varias instituciones, salarios a servidores públicos y poderlos destinar a varios sectores de la población, fue el boom que le ha permitido fidelizar a sus seguidores.

Este apoyo diversificado en los distintos sectores de la población ha permitido que aquellos ciudadanos que han sido olvidados (tercera edad) como quienes aún no cuentan con la mayoría de edad (ninis) y los profesionistas que aún no consiguen trabajo, puedan solicitar alguna de las becas o programas que su gobierno ofrece. Este asistencialismo como la mayoría lo ha nombrado, ha sido parte de la estrategia del partido en turno, y como algunos otros lo consideran: una manera más de seguir realizando campaña.

En lo que me concierne, la apreciación a las acciones implementadas por parte del presidente López Obrador y toda la estructura en su gabinete, no pretendo decir que han sido buenas o malas del todo, pues el discurso utilizado durante su campaña movió pasiones y fue lo que lo llevó a posicionarse en el lugar en el que ahora se encuentra.

Sin embargo, si puedo decir que las expectativas utilizadas en su discurso fueron demasiado altas y es este hecho el que ha desmotivado y desacreditado el actuar del mandatario durante estos dos primeros años de su sexenio.

Con ello, la incorporación de varios actores políticos al partido de regeneración nacional en las elecciones pasadas, lo traduzco como una marcha de personajes en los que su actuar en partidos adversos fue limitado y ese traslado hacia otro partido fue nada más y nada menos que esa búsqueda por poder hacerse escuchar o el simple hecho de no coincidir más con acciones e ideologías que a ellos les imponían. Por lo que este salto de un partido a otro fue y sigue siendo cuestionado.

La renovación de cargos que se realizarán en el 2021 tanto para ayuntamientos, diputados federales y en 15 estados a gobernador, nos señala que Morena no cuenta con la misma fuerza que en el proceso electoral pasado, pero el hecho de que no cuente con la misma empatía no quiere decir que no pueda seguir escalando o recuperar parte de lo que se ha perdido.

Hemos visto (con ejemplo del pri) que entes políticos han sido desacreditados y limitado en sus funciones públicas por los malos actuares que en su momento sucedieron, y que estas malas prácticas han motivado a partidos opositores para hacer de su discurso algo provechoso para empatizar con el electorado. No obstante, no se exceptúan de caer en los mismos malos manejos por lo que los vuelve blanco fácil ante quienes prometen restaurar el país en todos sus sectores.

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