Morón…¿va?

Por César Stevens

26 de marzo de 2021.-En los círculos políticos, en las estructuras partidistas y en los medios de comunicación no hay otro tema: ayer en sesión ordinaria del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, se votó por revocar el registro a Raúl Morón Orozco como candidato a gobernador por el Estado de Michoacán.

A estas alturas ya hay de todo: “opositores” que remarcan la incompetencia de Morón para cumplir con sus obligaciones, personas que incluso insinúan que él no quería cumplir con dichas obligaciones; por otro lado Raúl y los “morenistas” que acusan al INE de cometer una injusticia en contra de su candidato, y otros más que se preguntan ¿cómo pasó esto? 

Empecemos por el principio, ¿qué pasó? Raúl Morón Orozco se registró en la encuesta interna del partido Morena para contender por la candidatura para ser gobernador de Michoacán y a pesar de muchos tropiezos, e incluso de que muchos acusaron que dicha encuesta jamás existió (en lo personal me sigo preguntando esto último, Morón ganó la encuesta. Él sería el candidato al gobierno del estado por Morena, que además va en alianza con el PT. Hasta aquí todo bien, procesos internos que se libraron y se ganaron, pero los partidos políticos no son los únicos que tienen procesos al margen  del desarrollo de las elecciones.

Cuando pretendes participar en un proceso electoral oficial en nuestro país, el INE es la máxima autoridad. El INE planea, organiza y ejecuta el proceso electoral de México, ellos ponen muchas de las reglas y vigilan que se cumplan todas. Una de esas reglas que con el paso del tiempo y de los procesos electorales, con ayuda de los procesos litigiosos, del fortalecimiento de las políticas anticorrupción y de las políticas que apuestan por la transparencia, se ha venido fortaleciendo es la fiscalización de los recursos utilizados en los procesos electorales.

Si participas en un proceso interno de un partido político para obtener una candidatura, adquieres el carácter de “precandidato”, sin importar si el partido contempla ese estatus o no. Verán, los partidos políticos no se mandan solos: el INE los regula y si hay algo que los partidos no contemplan se deben acatar a lo dispuesto por las leyes en la materia.

Los precandidatos, y posteriormente los candidatos, deben presentar un informe financiero de gastos de precampaña. No importa si gastaste cinco pesos o cincuenta mil: debes decirle al INE cuánto gastaste, cómo y de dónde salió ese dinero. Todo esto también aplica para los aspirantes y candidatos independientes.

Raúl Morón cumplió con su obligación de presentar el informe… a medias. Lo presentó a destiempo, lo cual obviamente le traería consecuencias legales e incluso financieras, y así fue: el INE, en una votación sumamente cerrada de 6 votos a favor y 5 en contra, decidió negar el registro de Raúl Morón Orozco a la candidatura por la gubernatura de Michoacán, además que determinó multarlo por la presentación extemporánea del informe financiero de precampaña.

No hay que pasar por alto que otros dos precandidatos de Morena en Michoacán están en la misma situación, uno de ellos Alfredo Ramírez Bedolla que también se inscribió en la encuesta de Morena para ser candidato a gobernador y que hoy es uno de los dos “mejor posicionados” dentro de su partido para competir por la alcaldía de Morelia.

Cinco de los 11 consejeros sostuvieron que si bien Raúl Morón Orozco y Alfredo Ramírez Bedolla no cumplieron a tiempo con sus obligaciones, esto no era razón suficiente para negarles el registro como candidatos pues no estaban negándose a cumplir con sus obligaciones, solo lo hicieron tarde. Sin embargo, todos los consejeros coincidieron en que había que mandar un mensaje claro para todos los partidos y aspirantes políticos: la fiscalización no es un juego, no se va a pasar por alto, todos los aspirantes, precandidatos y candidatos deberán cumplir con sus obligaciones fiscales.

Raúl Morón (y MORENA) dice que nunca fue “precandidato”, que solo se inscribió en una encuesta, y además dice que no gastó ni un peso en actividades de precampaña, pero parece que no entiende, o aparenta no entender, cuál fue el problema: Morón al igual que el partido político Morena Nacional (porque esto no solo sucedió en Michoacán), no leyó las reglas, no entendió sus obligaciones y no supo cumplirlas a tiempo.

Cumplir con las obligaciones de transparencia no sólo se trata de un asunto de buenas intenciones, sino de asumir responsabilidades en tiempo y forma. No se trata de un cumplir por cumplir, como también ocurre con la declaración 3 de 3 de Raúl Morón presentada mientras fungía como presidente municipal, existe pero no dice nada. Sigue siendo opaca. Estas omisiones dicen mucho, y debemos refrendar la idea de que no podemos tener más de lo mismo. 

Para mí, es muy claro que la decisión del Consejo General se va a revertir, los argumentos para mantener el registro son buenos, además que fue una votación muy cerrada o sea que hay buenos argumentos para una cosa y para otra, Morena, Morón y el equipo de éste, solo deben hacer lo que la 4T lleva años pregonando, solo deben “hacer las cosas bien”, y listo.

Hoy Raúl Morón Orozco se perfila como el “favorito” por la gubernatura de Michoacán, pero si vuelve a olvidar que no basta con tener los números, si su equipo no se detiene para organizarse y planear efectivamente todos y cada uno de los aspectos de la elección, existe la posibilidad de que Morón no va. 

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