Reseña “Política para Amador”, de Fernando Savater

Las personas no podemos aislarnos de la sociedad y dejar de lado lo político, aunque a algunos individuos no les guste, todos formamos parte y hay que recordar que antiguamente, a los que no participaban en la política, eran llamados idiotés, es decir, persona apartada que no tiene nada por ofrecer a los demás. Y que actualmente es la palabra idiota.

Nuestra naturaleza es para vivir en sociedad, la cual está pensada para los humanos y somos productos, productores y cómplices de lo que sucede en ella. Es cierto que la sociedad nos sirve, pero también hay que servirla, dice Savater y concuerdo con ello, porque si algo nos ha llevado al caos, a la inseguridad y al desequilibrio social y económico, hoy en día es la falta de sensibilidad y empatía por los demás, requerimos de valores y habilidades, sabiduría y conocimientos para lograr un equilibrio; preocuparnos y ocuparnos de los problemas a nuestros alcance y darles solución así como también dar voz y sumarnos a las personas vulnerables y más desprotegidas.

Fernando Savater menciona temáticas reales que enfrentamos los hombres por vivir en sociedad, con leyes, obligaciones y derechos que algunas veces no nos satisfacen del todo. Me agrada las preguntas que se hace el autor sobre las reglas, de dónde surgen, si se tienen que respetar y si se pueden cambiar. Pero que tienen un objetivo, esas leyes e imposiciones son acuerdos, convenciones ya que fueron creadas por humanos y para humanos, para tener un nivel de convivencia más completo, más sano. Y también pueden ser cambiadas por los humanos, considero que, de acuerdo a las circunstancias, al tiempo y al contexto de cada sociedad.

La diferencia con los animales, es que los humanos tenemos la capacidad de razonar, tanto para realizar buenas acciones como malas. Esa capacidad de pensar, hacer un proceso cognitivo y crear convenciones o leyes que aceptamos voluntariamente. Vivimos buscando ser inmortales, pero sabemos que somos seres finitos, aunque eso sí con muchas inquietudes y curiosidades por vivir, cada quien según sus parámetros.

Y es a pesar de pertenecer, no podemos ser sólo seres designados para obedecer, sino para rebelarnos, está en la naturaleza del hombre sublevarse, mejores razones para obedecer o para seguir a alguien. En todas las sociedades se da el binomio obediencia y rebelión, porque vivir en la sociedad incluye considerar la libertad, la concepción individual y el conflicto natural. Así Savater hace una primera definición de política como las razones para obedecer y las razones para sublevarse. Interesante concepto, porque tenemos pretensiones y deseos similares y en ocasiones es la ambición lo que nos separa como personas. Pero es legítima la opción de la rebelión por resultados con los que no estamos de acuerdo. Entonces la política también se encarga de contener conflictos, de mediarlos y de impedir que crezcan hasta destruir a la sociedad.

Savater considera que gracias a los conflictos la sociedad avanza y se transforma, es claro que en ocasiones, esos cambios no se dan de la noche a la mañana sino que llevan años, como actualmente está en discusión en Estados Unidos, México y en el mundo el racismo, un problema con el que vivimos día a día, en el que se discrimina a las personas por sus rasgos físicos, y que si bien se ha avanzado, por ejemplo, en considerar a las personas de color como seres humanos, es necesario seguir participando en manifestaciones y levantando la voz, así se rebelan las personas contra algo específico, como señala el autor de Política para Amador y aclara: “Los distintos niveles de educación y las tradiciones culturales influyen sin duda en la forma de ser de las personas, pero no su raza”, expresión con la que coincido. Aunque también explica que en muchas ocasiones las personas no son racistas, sino xenófobas, que detestan a las personas extranjeras porque los incomodan. Ambos casos, el racismo y el ser xenofóbos, se da en México, tan solo recordemos la caravana migrante y las expresiones que tenían los mexicanos sobre los guatemaltecos, colombianos o cualquier extranjero, decían en redes sociales que nos podían quitar nuestro trabajo y que se regresaran a su país.

Es necesario poner a debate los temas polémicos, primero porque así nos hacemos conscientes de que existen, segundo porque el intercambiar opiniones sobre un tema nos hace una sociedad más democrática y en tercero: después del debate se pasa acciones, modificaciones en las leyes o sistemas y a un posible cambio.

La forma de legitimidad, o la justificación de la autoridad proviene del pasado. La exigencia de un líder o un mando que dirija el grupo cuando resulte necesario. Nietzche creía que las sociedades consisten en una serie de promesas, explicitas o implícitas, que los miembros del grupo se hacen unos a otros. Tiene que haber alguien con autoridad suficiente para que las promesas se cumplan.

Hobbes opinaba que los hombres eligieron jefes por miedo a sí mismos, y que como la vida de los individuos está en constante enfrentamiento, necesitábamos someternos a un gobernante, como manera de protección.

A los gobernantes se les concede un contrato, un poder para mantener el orden de los individuos y por esa razón no se les permitían debilidades, tenías más fuerza, eran más capaces y con las mejores habilidades, se les veía casi como dioses, pero hoy en día tenemos a las leyes, que tienen que respetar. Ya no es la fuerza, el poder y la capacidad de mantener el mando, sino una forma de gobierno y participación que tenemos los ciudadanos, con lo que decidimos quién nos gobierna.

Los inicios de la democracia, se dieron con los griegos para ver qué era lo mejor o lo que quería el pueblo que pasara y así podían decir de manera equitativa quien quería que fuera su líder, que los guía hacia un futuro mejor. Pero en un principio esta gran revolución solo trajo problemas ya que era difícil escoger una decisión entre tantas personas y ocasionó discordia entre la población de esa época, no es que en la actualidad la discordia ya no exista, pero están reglamentados los procesos de elecciones y participación política y con ello se hace más democrática una sociedad.

Exigimos libertad y a mayor libertad, más conflictos, el filósofo Savater reflexiona sobre la libertad y que hay restricciones que hacen imposible nuestra libertad de expresión, la cual es fundamental en la democracia. Algunas de esas restricciones son: la abierta incitación al crimen, a la persecución contra ciertas personas o cierto medios de vida, y la protección a la intimidad personal de cada ciudadano, pues cada persona ser tiene derecho a poseer intimidad y optar por lo que desee, nadie puede obligarlo a elegir algo que para el individuo pueda ser perjudicial, pero cada decisión, cada acto sea tomado con responsabilidad, ya que este es de gran importancia como también de gran necesidad para manejar su vida,

Finalmente, como el autor señala, se puede aplicar el dicho, el pueblo tiene el líder que se merece. Señala que “Otra forma de irresponsabilidad es el fanatismo. El fanático se niega a dar ningún tipo de explicaciones: predica su verdad y no condesciende a más razonamientos”, el caso que vivimos en México es el de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, que se han convertido no sólo en su apoyo, sino que están bajo una ceguera, pues no cuestionan las políticas, sus acciones o admiten sus errores.

En los estados democráticos, las personas eligen en razón de propuestas, pero muchas veces los ciudadanos no tenemos una cultura política y hay a quienes ni siquiera les importan las propuestas de los candidatos/as.

Le tememos a nuestra libertad y a las responsabilidades, por ello nos dejamos impulsar por el sistema económico-político, por la propaganda, por el ejemplo de los demás, por su educación o por la falta de ella, por las costumbres, por las ordenes de sus superiores, por el orgullo, por la indiferencia.

A pesar de ser seres individuales, no podemos desprendernos de que los humanos buscamos ser inmortales, aunque sin conseguirlo, y la evidencia de eso solo quedará en la historia de los acontecimientos, en otras sociedades, por lo que debemos participar, rebelarnos cuando así lo creamos correcto, y sobre todo ser libres, mientras vivimos en este mundo civilizado el cual está en constante avance y perfeccionismo.

REFERENCIAS

Savater, Fernando. (2005). Política para Amador Paidós. Buenos Aires.

 

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